Presidencia de la Nación

El desarrollo de la energía solar y sus aplicaciones

Comisión Nacional de Energía Atómica


El Departamento Energía Solar de la CNEA realiza la integración eléctrica de los paneles solares que se usan en las misiones espaciales argentinas. La tarea se lleva a cabo en una sala limpia de 180 m2, libre de polvo y con temperatura y humedad de ambiente controladas. Este laboratorio cuenta con un sistema de provisión de gases especiales, como nitrógeno de alta pureza; líneas de vacío, aire comprimido, agua para refrigeración de los sistemas, y dos simuladores solares (soles artificiales) para la medición de celdas y paneles en condiciones terrestres y espaciales.

Para el caso espacial, una pequeña muestra de las celdas también es sometida a pruebas de daño de radiación para conocer cómo se desempeñan en ambientes hostiles y cuánto se degradan. Para esto se utiliza una línea de irradiación EDRA (Ensayos de Daño por Radiación y Ambiente) instalada en el acelerador de iones pesados Tandar del CAC.

El doctor Hernán Socolovsky junto al equipo del DES preparando el embalaje de detectores satelitales en el área limpia del Centro Atómico Constituyentes (CNEA).
El doctor Hernán Socolovsky junto al equipo del DES preparando el embalaje de detectores satelitales en el área limpia del Centro Atómico Constituyentes (CNEA).

“La única fuente de energía que tiene un satélite en el espacio es el sol. El subsistema de potencia cuenta además con una batería que almacena energía para usarla cuando el satélite pasa por detrás de la sombra que proyecta la tierra”, explica Hernán Socolovsky, jefe del Departamento de Energía Solar de la CNEA.

El satélite experimental argentino SAC-A, que fue lanzado por la NASA el 4 de diciembre de 1998 y estuvo activo 8 meses, fue el primero en contar con celdas solares desarrolladas por CNEA. Después el organismo desarrolló los paneles de la misión Aquarius/SAC-D, un satélite que fue puesto en órbita el 10 de junio de 2011 con un instrumento muy sensible de la NASA que medía la salinidad del mar. Su misión duró cuatro años.

El DES también proveyó los paneles solares de los satélites de observación terrestre argentinos SAOCOM, puestos en órbita entre 2018 y 2020. Sus objetivos son la medición de la humedad del suelo y, entre otras aplicaciones en caso de emergencias, detectar derrames de hidrocarburos en el mar y monitorear cuando se producen inundaciones.

Actualmente, se están desarrollando los paneles solares que tendrá el SABIA-Mar 1 (Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar), que será lanzado el año próximo para estudiar el mar y las costas.

“Son cuatro paneles que suman 9 metros cuadrados de superficie. Estamos terminando de fabricarlos en nuestra área limpia y, dentro de un par de meses, los vamos a enviar a Córdoba para hacer ensayos ambientales. Se los va a colocar en cámaras que simulan el ambiente espacial, con frío, calor y ambiente de vacío. Si superan esos ensayos, los vamos a llevar a Bariloche para hacer las pruebas con el satélite, que está siendo fabricado por INVAP”, cuenta Socolovsky.

Por otra parte, la CNEA desarrolla sensores solares de posición, que le permiten al satélite saber exactamente su orientación con respecto a los rayos del sol. Y desde 2012, también provee paneles solares para satélites de muy pequeñas dimensiones o nanosatélites de empresas privadas, como Satellogic e Innova Space.

Los paneles solares para las misiones SAOCOM fueron fabricados en la CNEA y montados en las instalaciones de Invap.
Los paneles solares para las misiones SAOCOM fueron fabricados en la CNEA y montados en las instalaciones de Invap.

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