De la mano del importante grado de desarrollo de los principales componentes y sistemas del prototipo de reactor CAREM25 (principalmente, el recipiente de presión; el edificio civil de la central; los generadores de vapor y los elementos combustibles; los sistemas de seguridad y protección; el turbogrupo y todo el sistema terciario; etc), la Argentina consolida el camino hacia la operación de la primera central nuclear de potencia íntegramente diseñada y construida en el país, estableciendo así un nuevo hito en el marco de la constante evolución de la industria nuclear nacional en los casi 70 años transcurridos desde la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Siendo una variante de los llamados PWR (Pressurized Water Reactor, o reactores de agua presurizada, que representan casi tres cuartas partes de los reactores en operación en el mundo), las centrales CAREM están pensadas para la generación de electricidad en bajas y medianas potencias, y presentan una innovativa clase de reactor que plantea estándares de seguridad altamente rigurosos aplicados desde el diseño conceptual, pero cuya construcción, operación y mantenimiento simplifican los criterios generales con los que han sido diseñadas la mayoría de las centrales nucleares que existen en la actualidad. Esto se observa principalmente a partir de una serie de características distintivas, como ser: sistemas pasivos de seguridad (no requieren alimentación eléctrica externa); integración del circuito primario, los mecanismos de control y parte del circuito secundario en un único recipiente de presión autopresurizado; circulación natural del primario (no requiere bombas); tecnología de uranio enriquecido (3,1%) como combustible y agua natural como refrigerante/moderador; entre otros aspectos.

Originalmente diseñado para generar una potencia de 25 megavatios eléctricos (de allí el nombre “CAREM25” como identificación del prototipo), a raíz de sucesivas mejoras en la ingeniería y gracias a la tecnología que se aplicará en el turbogrupo, el prototipo CAREM será capaz de generar una potencia eléctrica superior a los 32 MWe (lo que permitiría abastecer, como ejemplo de equivalencia, a una población de unos 120 mil habitantes). De todas formas, este prototipo no estará dedicado -al menos en una primera instancia- a la generación de electricidad en un sentido convencional, sino que tendrá fundamentalmente la función de calificar los conceptos aplicados en el diseño de esta nueva generación de reactores. Por eso se prevé realizar una extensa y diversa serie de pruebas buscando consolidar las ingenierías necesarias para completar el diseño de la futura versión comercial de los reactores tipo CAREM. Además, el prototipo también cumplirá la importante función de constituirse como reactor de referencia para facilitar el proceso de licenciamiento de las futuras versiones de tipo comercial.

Consecuentemente con las características territoriales de un país como la Argentina, los reactores tipo CAREM tienen una importante proyección para el abastecimiento eléctrico de zonas alejadas de los grandes centros urbanos, y cuya cantidad de habitantes hace que el transporte de la energía generada por las grandes centrales ubicadas en otros puntos del país (nucleares, hidroeléctricas, térmicas, etc.) encarezca sensiblemente el costo de la electricidad. De esta forma se plantea una descentralización de la generación, permitiendo un diseño de redes potencialmente independientes al sistema interconectado.
También aparecen como fuentes de generación ideales para polos fabriles con alto consumo de energía, de forma tal de independizar el consumo industrial del doméstico. Ofrecen también prestaciones como la provisión de vapor para diversos usos industriales, o la alimentación de plantas de desalinización de agua de mar (instalaciones que demandan un consumo eléctrico alto y constante).

Por otra parte, la relativa simpleza del diseño del CAREM lo vuelve ideal para países que estudian dar sus primeros pasos en materia de nucleoelectricidad; o bien para regiones que busquen incorporar cantidades relativamente bajas de energía eléctrica.

La obra civil del CAREM25 comenzó formalmente el 8 de febrero de 2014, consolidándose a partir de ese momento como el primer SMR (Small Modular Reactor, o Reactor Modular Pequeño) en el mundo que está oficialmente “en construcción”, de acuerdo con los parámetros del Organismo Internacional de Energía Atómica.

Tanto el prototipo como las futuras centrales CAREM prevén que alrededor del 70% de sus insumos, componentes y servicios vinculados esté provisto por empresas argentinas, calificadas bajo los estándares internacionales de seguridad que rigen la industria nuclear (permanentemente supervisados por la CNEA). Por eso, el Proyecto CAREM25 también se constituye como un dinamizador de la industria y la tecnología de punta en nuestro país.

Por esta suma de factores, el CAREM se presenta como una alternativa sustentable y eficiente, tanto para la generación de energía eléctrica destinada al consumo nacional, como también para la exportación hacia otros países, continuando así la trayectoria iniciada con la venta en el mundo de varios reactores argentinos de investigación. En ese sentido, la Argentina reafirma su capacidad para el desarrollo y puesta en marcha de centrales nucleares, al tiempo que se perfila como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores modulares para la generación eléctrica en bajas potencias.