La creación del Tiro Federal (1891) surge en el contexto histórico de las hipótesis bélicas con Chile y Brasil, mientras que en su faz deportiva se entronca con el Tiro Suizo de Belgrano, cuyos miembros se encontrarían entre sus fundadores. El primer Tiro Federal Argentino de Palermo (1895-1896) fue proyectado por Carlos Morra, quien se inspiró en las fortificaciones de la Toscana italiana.

Para el Centenario, la Sociedad Filantrópica Suiza emplazó allí el monumento “Argentina y Suiza unidas sobre el mundo”, que alude a Guillermo Tell y al tiro al blanco con ballesta como deporte nacional helvético. Su actual sede (1937-1939), considerada en su momento la más completa de Sudamérica, fue proyectada por la Dirección General de Ingenieros del Ministerio de Guerra en un estilo de transición entre el Racionalismo y el Monumentalismo propio de la arquitectura oficial del período.
El conjunto de líneas sencillas y desornamentadas se organiza simétricamente en tres volúmenes mediante un doble frente estructurado en torno al polígono de tiro posterior, de 60 m. de largo, con su galería de público, palco de tiradores y cabinas para tiro de fusil y revólver. El pabellón social, resaltado dentro de la fachada mediante un par de torreones-mástiles y un basamento de ladrillo refractario –motivos que aluden al imaginario historicista empleado por Morra en la sede originaria–, se continúa en alas curvas que se integran al campo de deportes mediante balcones de inspiración náutica como expansión de los salones comedor y de fiestas del primer piso, decorados por Nordiska Kompaniet.

En la planta baja se destaca el hall central con su Salón de los Trofeos, y en el primer piso el mural “Des- embarco de cañones” (1937), encomendado a Benito Quinquela Martín por la Dirección de Arquitectura del MOP (ver páginas siguientes). Inspirado en el tema del trabajo portuario de La Boca como paisaje simbólico del Progreso y la Modernidad, retrata allí a sus arquetípicas figuras de marineros entrelazadas entre sogas y cañones, dispuestas en complejas composiciones ciclópeas que articulan cuerpos en tensión como expresión idealizada del esfuerzo humano.
La encomienda incluyó el extraordinario mural de cemento policromado “Luchadores en el mar”, destinado a ser ubicado en el fondo de la pileta, que representaba la lucha submarina entre dos buzos y un pulpo gigante, destruido a poco de ser colocado.
Textos: Sergio López Martínez.
Fotos: Diego Eidelman.
Ubicación
Provincia: Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Dirección: Avenida del Libertador 6935 y Avenida Guillermo Udaondo.
Declaratoria: Decreto N° 1.680/2005.
Categoría: Monumento Histórico Nacional.