“Para exportar no necesariamente tenés que ser una gran empresa o un visionario”




En septiembre de 2018, el gobierno chino habilitó a 26 frigoríficos argentinos para la exportación de carne bovina. Hernán Dotzel, que se dedica hace 15 años al comercio interior de carne vacuna, pensó que era la oportunidad para reinventarse como empresario. En menos de dos meses y con cuatro empleados, creó Ruyi Sas para exportar dos cortes exclusivamente a China.


Cuando Hernán se decidió, se contactó con la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional y consiguió como primer cliente a Win-Chain, una cadena de supermercados con sede en Shanghái. Hernán estudió el protocolo de exportación de China donde se especifica, por ejemplo, la forma del packaging y la cantidad de toneladas por contenedor. “Tuvimos que adaptarnos a un nuevo comercio y a una nueva modalidad de trabajo. Atravesamos la incertidumbre de hacer algo por primera vez sin tener demasiados conocimientos”, recuerda Hernán.





No fue fácil llegar a hacer el primer envío en la fecha pactada. El proceso de exportación de carne es largo: Ruyi Sas compra su ganado en remates y clientes directos y lo traslada al frigorífico Las Heras, donde hacen la faena, el desposte y el embalaje. Luego, la carne permanece en la planta de congelamiento hasta que las empresas navieras habiliten su partida al puerto.





“Nos dimos cuenta de que el mundo cambia rápidamente y que debemos adaptarnos a los cambios de comercio”, dice Hernán. Hoy China es el principal comprador de carne argentina en el mundo. Solo en 2018 se exportaron más de 850 millones de dólares de carne bovina congelada, el tipo que produce Ruyi Sas.

Nos dimos cuenta de que el mundo cambia rápidamente y que debemos adaptarnos a los cambios de comercio

Hernán Dotzel



El primer acuerdo de Ruyi Sas fue de un contenedor de carne por semana; en menos de un año exportan cinco por semana. “Al principio tuvimos que demostrar que la mercadería que les ofrecíamos efectivamente iba a llegar en las condiciones pactadas”, dice Hernán. Y agrega: “Para exportar no necesariamente tenés que ser una gran empresa o un visionario, sólo tenés que preguntar, asesorarte y animarte”.