Ingreso de especies exóticas invasoras

La mayoría de las EEI son introducidas por el hombre, ya sea de manera intencional como accidental. Muchas de ellas presentan interés para la producción, incluyendo animales introducidos para criaderos, cotos de caza o para el acuarismo o el comercio de mascotas, plantas utilizadas en la producción forestal, la cría de ganado, la prevención de la erosión, la jardinería o el paisajismo.

A lo largo de su historia, la humanidad ha transportado miles de especies más allá de sus áreas naturales de distribución. Las malezas, los patógenos, los parásitos y los invertebrados marinos y de agua dulce, suelen ser transportados de manera involuntaria.

El movimiento del ser humano por todo el planeta aumentó notablemente con el avance del transporte aéreo, fluvial, marítimo y terrestre en todo el mundo. Muchas rutas comerciales también facilitan el transporte de especies invasoras y constituyen vías de entrada para las mismas a través de carreteras y del comercio de artículos ornamentales, agrícolas, forestales y de pesca, entre otros.

Las formas o los materiales con los que estas especies son transportadas se llaman vectores. Por ejemplo, el agua de lastre de los buques es el vector que ha permitido el establecimiento del mejillón dorado (Limnoperma fortunei) en Argentina. También lo son los cascos de los buques y los barcos más pequeños, la tierra, los animales, la madera y otros materiales utilizados para embalar, el equipo de pesca o de buceo, la basura, la maquinaria, los neumáticos de los vehículos y muchos otros.

Por otra parte es importante señalar que hay acciones cotidianas que pueden parecer inocuas pero podrían producir altos impactos ambientales y/o económicos como el uso de determinadas plantas ornamentales, las mascotas de fauna silvestre, la liberación de carnada viva, etc.